25 oct. 2010

Ilusión...



Es en noches como estas, donde me persigue la sombra persistente del deseo de volver a sentir. Es en momentos como estos, donde el silencio me trae la brisa de voces susurrantes que envuelven cálidamente al alma. Es en la soledad de cada rincón, en donde se esconden caricias perdidas en busca de respuestas al tacto. Y mientras la mente se enmudece, el cuerpo quiere hablar, no tan solo de recuerdos tan bellamente vividos. Y el tiempo caprichoso se hace eco de los hechos y las distancias se alargan y mientras tanto se confabulan el deseo y la realidad, dando por encendidas las fantasías tan fielmente concebidas en secreto. Es en noches como estas, donde percibo inocentemente, de forma clara cada raíz de mí ser convertido en mujer, donde invito a las sombras a unirse al celo de mi figura, donde atraigo con la mirada hacia adentro, nuevamente la memoria de tu cuerpo. Y sin más las palabras se vuelven cómplices de un sueño. Vuelvo a demostrar la vulnerabilidad del amor aun sentido, un amor vivido de tal manera inimaginable. Vuelvo a la noche que me envuelve en sus brazos, devolviéndome al sueño más profundo y sentido. Te vuelvo a amar, transfigurando los hechos universales, te vuelvo a amar absorbiendo cada rezago de tu vos, de tu aliento, de tu piel. Te vuelvo a amar con la venia de la noche, siendo testigo las palabras que ahora escribo.

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