31 jul. 2011

Fue creer en ti, para luego perder la cordura,
estrellar mis deseos entre tus labios,
sentir nacer en mi alma, la esperanza,
esperanzada por nacer en ti, mi dulce amado.

Y amando tu ser hecho presencia entre mis manos,
te acaricio, enmarcando tu rostro, tallando cada caricia
en un eclipse con tu cuerpo poseído en el mio,
buenaventura la noche, nuestro refugio constante.

Te quiero cruzando mares, cielos estampados
en nuestras mejillas, ruborizadas al calor,
candor de fuego, encendido en los sueños,
la ilusión de permanecer eternos amantes.

Fue emprender un camino juntos hacia la deriva,
encallar en algún sitio, destino marcado por nuestros pasos;
atrás vamos dejando huellas de tantos recuerdos,
marcados en la piel, tu alma en mi piel.

Y con mi piel animada en la tuya, dejo caer mi esencia,
mi latir es el palpitar de tu mirada, que me ciega,
en tus besos que saben a aromas, mezclando los sentidos.

Entregados a la vida, entreteniendo al espacio compartido,
no me canso de adorarte, eres mi amado amante,
te conservo real, en los rincones de mi arte.


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