10 jul. 2011

Asi te amo

Tu cuerpo es un laberinto,
donde mis manos se pierden
sin buscar la salida.
Me tiendo, acariciando
tu cabello,
surcando las marcas del tiempo,
en tu rostro,
solemnes testigos de entregas
sin códigos,
sin renombres.
Tildo cada momento como único
e irrepetible,
en el cansancio de mi voz,
que culmina en un susurro en tus labios.
Quedaras pensante,
acerca de mis silencios,
al final del amor.
Quedo tiernamente rendida,
al éxtasis de la emoción,
ocaso de una pasión desmedida,
sin interrupciones banales de tabúes,
ni lamentos de pasados.
Tarde el latir,
acomodar su ritmo,
no son fugaces los brillos
que destellan de mis ojos.
Me veo en ti y me regodeo en tu mirada.
Un suspiro trasformado en eternidad,
en la penumbra,
a la luz de tenues velas,
es la única respuesta
a mis silencios.
Siento nuevamente tu piel
acercándose a mi,
el calor me invade y la emoción
vuelve a despertarse.
Hechizada por el vicio de tu aroma,
me enlazo en tus brazos,
me pierdo en el celo de la noche.
No son necesarias las palabras,
si los cuerpos claramente entienden
cada signo trazado,
en cada beso,
en cada caricia,
en cada abrazo. Así te amo.


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